Tejer recuerdos con hilos de música... sentir el viento en la cara y poder ver los colores, saber a qué huelen tus sueños, tener la certeza de escuchar esas voces que te llaman desde allá dónde dejaste el recuerdo y construir memorias justo en el punto en dónde aún no existen...
Vamos en un automóvil, jamás imaginé que tuvieras un auto convertible ha sido una gran novedad para mí, aunque en realidad todo tú eres una novedad para mí.
Me gusta verte detenidamente, aún no encuentro algo de ti que no me guste, salvo tu carácter, ese que no me deja definirte completamente. Me gusta tu cabello largo y enredado por el viento, me gustan tus ojos y esas miradas que a veces se asoman como queriendo ocultarse. ¿Te he dicho que tu sonrisa es fantástica? Y el tono de tu voz. Me sigo preguntando si esto no es un sueño.
Aún no me has dicho hacía dónde nos dirigimos pero me encanta el misterio, de hecho es la misma razón por la cuál estoy enamorada de ti.
Se acerca el ocaso y la temperatura comienza a bajar aunque no es importante pues me siento anestesiada con tu compañía, levanto las manos para sentir el viento e inevitablemente comienzo a tejer recuerdos, mis manos juguetean al ritmo de esa canción que has repetido al menos diez veces durante nuestra trayectoria, me doy cuenta que te transmite algo importante y dejo que al mismo tiempo me transmitas ese sentir, ese sentimiento me hace sentir más cerca de ti.
Puedo verte sonreír de reojo, me sabes contenta y eso te hace feliz. Y a mi me hace sentir contenta el saberte feliz. Bajo las manos y me acerco a ti, el viento frío ha comenzado a hacerme efecto pero tu recurrente volatilidad me hace pensarlo dos veces y prefiero pasarme al asiento trasero para buscar una chamarra. Aún cuando te pones serio conmigo me encantas.
Decido quedarme en el asiento trasero para recostarme y disfrutar del cielo, ha sido un viaje tan rápido que no me había detenido a contemplar las cosas a mi al rededor. Miro el cielo y siento que estoy siendo transportada a mi infancia a aquellos días en los que me recostaba sobre el pasto verde y pensaba en qué hay más allá de ese azul celeste, mis dudas no han cambiado y sigo preguntándome cuántas cosas no sabemos de la realidad.
El sueño comienza a colarse y decido cerrar mis ojos pero no concilio el sueño al darme cuenta de un olor que al parecer ha estado aquí todo este tiempo, abro los ojos de golpe y decido asomarme por una orilla del auto para encontrarme con el pasto y los arboles que nos han acompañado durante todo el trayecto.
Todo este tiempo ha estado oliendo a verde -a clorofila- me corregirías tú y ante este pensamiento suelto una carcajada que te hace salir de tus pensamientos, me miras profundamente a través del retrovisor pero decido guardarme mi chiste porque me gusta la forma con la que tratas de descifrarme. Te abrazo por la espalda, ya no me importa si te pones serio conmigo porque jamás he sabido descifrarte como tú lo haces conmigo.
Hueles a bosque y madera pero también a almizcle y vainilla. Tú olor es mil veces mejor que cualquier olor que pudiera haber encontrado antes de ti.
Te beso en la mejilla y te suelto, no quiero verte serio conmigo. Me quedo observando nuestro rededor y me doy cuenta que no tengo ni la mínima idea de dónde nos encontramos. Justo en ese momento tomas una desviación más. Comienzo a ponerme un poco nerviosa, tu sorpresa comienza a hacerme sentir un poco incomoda, pero confío en ti así que trato de mantenerme tranquila.
Llegamos a un mirador, la noche está a punto llegar y puedo ver el regalo tan especial del que hablabas. Detienes el auto, te quedas mirando el horizonte y sonríes. Me encanta el color de tu piel al atardecer, tu piel blanca se transforma en una fiesta de colores, pasas a ser anaranjado y dorado al mismo tiempo, el color de tus ojos ahora es dorado y tu sonrisa sigue siendo fantástica. Decido que es mucho más bello verte a ti cualquier otra cosa en el mundo entero.
Bajas del auto y me ayudas a bajar. No hemos terminado de cerrar la puerta cuando te fundes conmigo en un fuerte abrazo. El olor de tu piel me invade totalmente y cierro los ojos para no dejar escapar ni el más mínimo detalle. Me besas en la frente y después otro abrazo fuerte. Puedo sentir tu respiración en mi cuello y la sensación que causa tu barba al contacto con mi piel es simplemente indescriptible, ¡Me encanta!
Me tomas de la mano y caminamos un poco hasta quedar de frente al gran valle al que tanto querías llegar, adoro ver que tu sonrisa no se borra y que no hayas soltado mi mano ni un momento.
Juntos vemos los últimos instantes de ese atardecer que nos ha fundido en una sola persona por al menos unos segundos. Me abrazas. La vida en este punto no puede ser mejor...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario